Desde
la Edad de Bronce los guerreros llevan cascos. En la Edad
Media, su tamaño aumenta progresivamente para dar
mayor protección al rostro y cuello. El modelo
más grande y pesado es el Yelmo, enorme casco acompañaba
la Armadura.
Al final de la Edad Media, tanto los Yelmos como los cascos
podían estar abiertos o cerrados gracias a la adopción
de piezas móviles, posteriormente aparecen modelos
más pequeños y ligeros, como el Morrión.
Yelmos,
Cascos, Morriones, Vikingos, Romanos, Gladiadores, Turcos,
Españoles, Franceses y otros se confeccionan
en Bronce, Cobre y Fierro.
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